El romántico descender de Nuestro Señor Jesucristo en un Viernes Santo interrumpido por la lluvia – Por Rocío Pereira

Cuando ya hace casi 10 días de que las puertas del cielo se abrieran en la tarde del Viernes Santo en la Mayor de San Pedro, aún quedan en la retina muchos detalles de la Estación de Penitencia de 2018. Un Viernes Santo que la lluvia, siempre caprichosa, decidió también ser protagonista del último día de la Semana Santa de Huelva.

No obstante, la Hermandad del Descendimiento sigue dejando su impronta cargada de romanticismo y clasicismo, y se hizo corto, sí, pero lo corto estuvo cargado de inmensos detalles.

Para empezar, fue la primera Estación de Penitencia de la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad, comandada por nuestro Hermano Mayor, Ramón Maneiro.

Nuevo también fue la voz, los ojos y la guía del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, ya que debutaba su capataz, Fernando Melgar, al frente de un equipo de costaleros que hicieron arte de la obra culmen del escultor más importante de la Semana Santa de Huelva, Antonio León Ortega. El debut de Melgar, una persona muy conocida en el mundo del costal ya que cuenta con una amplia trayectoria en cofradías de Huelva y de Sevilla, fue magistral, ya que interpretó el Descender de Nuestro Señor Jesucristo de forma tranquila y sosegada, tal y como fue marcando el paso de sus costaleros.

Por su parte, el capataz del paso de Palio de Resignación en sus Dolores, Juan Vicente Rivas, no es nuevo, pero hizo lo propio con nuestro Lirio de San Pedro, haciéndola caminar elegante, siliente y dolida, y es que esta Virgen Titular de la Hermandad tiene el contrapunto perfecto entre una belleza que sobrecoge pero que es sencilla, ya que su cara no necesita más.

No son nuevas, pero han de ser destacadas, las bandas que acompañan los pasos de los Titulares. Y es que tanto la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Expiración para el misterio como la Banda del Liceo de Moguer para el palio han sabido conformar la conjunción perfecta para el procesionar de la Hermandad del Descendimiento. Han sabido inmiscuirse y meterse en nuestra forma de interpretar la Estación de Penitencia y han hecho suyos al Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y a María Santísima de la Resignación en sus Dolores. Como muestra un botón, y es que ya quedará para el recuerdo de los Hermanos cuando, en esa precipitada recogida, el Liceo de Moguer regaló a la a los hermanos la interpretación de ‘Adagio’, cuando ya nuestro Lirio se encontraba a salvo bajo los muros medievales de la parroquia más antigua de Huelva.

La delicadeza también estuvo representada en las flores, debutando la mano de Galo Florista para ambos pasos. Un exorno floral que fue muy en la línea de lo que se ha venido marcando desde que esta Hermandad adquiriera el paso de misterio a la sevillana cofradía del Cerro del Águila, hace casi 20 años.

Esta nueva Junta de Gobierno también ha querido remarcar su sello en los momentos más oficiales de la procesión, por lo que la petición de Venia fue leída. Este acto protocolario que todas las hermandades de la Semana Santa hacen al Consejo de Hermandades y Cofradías onubense cuando llegan a la Carrera Oficial fue realizado por el Fiscal Mayor de Gobierno, Lorenzo Rodríguez, cuando el reloj marcaba las 21.00 horas del día en que murió Nuestro Señor Jesucristo.

Sin embargo, y ante la amenaza de lluvia, poco después de ese especial momento, la Hermandad decidió acortar su camino y poner rumbo al Barrio Alto de nuestra ciudad. Y es que son muchos los estragos de la lluvia y mucho lo que esta cofradía pone en la calle. Pocas hermandades pueden presumir de que la gente hable a su paso de términos artísticos, como lo hacen delante del Sagrado Descendimiento, al contemplar esa diagonal perfectamente estructurada entre las imágenes que conforman el misterio, ideada de forma excelsa por el maestro Antonio León Ortega.

Y por último, la vuelta precipitada y apurada hizo patente uno de los detalles más importantes de la Hermandad: los hermanos. El cuerpo de nazarenos morados no abandonó su estación de penitencia, y permaneció en sus tramos, ordenado y disciplinado para seguir acompañando a sus Titulares hasta su Sede Canónica. Una actitud ejemplarizante que hace grande una hermandad tan pequeña y familiar como la nuestra, ya que tenemos el tesoro más preciado: un gran capital humano dispuesto a hacer todo lo posible para seguir contando en esta ciudad el descender más romántico e imponente de Nuestro Señor Jesucristo.